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miércoles, 5 de octubre de 2016

Colombia, Paraíso Terrenal entre la Guerra y la Paz.

Y cuál es la necesidad de la guerra? Si dicen que se hicieron compañía por casi 6 años de conversaciones y un día de celebraciones?…  Creo que se puede aprender a conocer muy bien a alguien en ese tiempo y para decidir casarse con papeles y firmas en una fiesta de blanco, donde todos sonrían para la foto, se abracen y se quieren, que lindo que sea en Cartagena. Hay un detalle que siempre me explican pero no logro entender bien pues en todas las bodas que conozco, antes de la firma le preguntan a todos si alguien tiene algún impedimento que hable ahora o calle para siempre, así lo he visto hasta en las novelas. El momento final cuando entra corriendo el amor verdadero y salen los dos huyendo. En algunas novelas matan a alguien por ese suceso en otras llega el protagonista gritando borracho subido en un caballo... Y hasta en mis sueños cuando escuché su moto creyendo que me rescataría y saldríamos huyendo. Un momento importante en la novela para arruinar el compromiso, salvar el amor y acabar con las fiesta.

Acá en Colombia uno se casa así, firmando papeles y papeles, algunos enamorados de la ilusión de un paraiso en paz no leen bien el acuerdo y se comprometen igual, cada uno esperando lo mejor del otro, planeando la estrategia para la vida juntos y hasta pensando en algun día cómo hacer para poder perderse. Todos lo hemos visto, hemos participado de varias ceremonias, sociedades, convivencias y acuerdos, lo hemos probado, ya antes nos han hecho firmar papeles y acuerdos con engaños para podernos robar, sociedades y matrimonios que han dejado lagrimas y arrepentimientos. Creo que para nadie es algo nuevo, hasta el abuelo nos cuenta historias de cómo alguna vez lo engañaron y en una sociedad lo robaron. A lo largo de la historia siempre ha existido alguien capaz de engañar  a un pueblo.

Santos y las FARC se comieron los dulces acordando todo para su ceremonia en Cartagena, tal vez acelerados, apasionados, pensando o no en el personaje protagonista que siempre quiere figurar ni en Pastrana que nunca quiso que lo dejaran esperando por ese Nobel de paz, solo, olvidado como años atrás; todos planeando estrategias  para esta unión, hacen que el pueblo se inspire y llenos de pasión griten por la celebración; ellos son los que dan la comida en la fiesta para ilusionar a la gente que todo será paz y felicidad. La mayoría no entiende que son estrategias con gotitas de veneno que terminan enemistando al pueblo.

Buscan extender su poder y simpatía con algunas hipocresías necesarias para que les podamos creer. No puedo entender cómo lo pueden hacer. Se ayudan con mentiras para firmar acuerdos que no tienen encuenta la libertad de todos y dividen entre el blanco y el negro, el azul o el rojo, el Sí o el NO a todo un pueblo, dejando 297 páginas en dos opciones: la guerra o la Paz. Muy fácil aunque para algunos difícil escoger entre tan pocas opciones.  Lo que a ellos les importa es convencer que lo están haciendo bien mientras que otros se asustan por la guerra y dicen que si a lo que sea. Seguro que una minoría lo va a leer o en otros casos alguien se lo resuma como lo entiende haciendo que usted entienda o se confundan también.

Andan enojados unos con otros por entender y pensar como quieren; haciendo cada uno uso de su libertad, porque hasta para enojarse se tiene derecho, pero convivir tiene sus deberes. Reglas y condiciones que deben ser revisadas y comunicadas claramente antes de firmar cualquier acuerdo de convivencia si esperamos que su resultado sea la paz. Todos nacemos libres, hombre y mujer, todos tenemos derecho a elegir del fruto que queramos comer y aprender a elegir muy bien.

Colombia es nuestro paraíso con calles de oro y mar de cristal con el que todos se quieren quedar. Igual también hay serpientes venenosas que envidian la libertad y buscan matar para quedarse con la tierra y el mar, es por eso que nuestro mayor anhelo es la Paz. No es justo que maten a los hombres para robarles la libertad, mientras esclavizan a unos y matan de hambre a los demás. (Murieron de hambre en la Guajira y en otros pueblos también).

Ya conozco ese desierto de trabajar y trabajar para sólo sobrevivir  y ver a los hermanos quedándose con todo el fruto de la tierra convertido en dinero, estudiando siempre la forma de conseguir la mayor parte de ese paraíso donde todos nacimos, crecimos y soñamos ser libres de comer del árbol que da fruto. Ya he visto cómo encierran los ríos y le quitan el agua a la mayoría. Ya he visto marcas de gaseosa embotellando galones arriba en una reserva natural, en Pance, en uno de los nacimientos cristalinos de vida que conocí hace tantos años, donde hoy pusieron alambres y cerraron con tierra cultivable. Ya no podemos pasar para allá.

Siento mucha tristeza por los que ahora están muertos, y más con los abuelos que se han quedado solos porque a sus hijos libres los engañó y se los llevó la serpiente. Qué será de las casas que con amor construyeron para vivir en su paraíso y gozar de la libertad. Oh qué será, que será de los muertos que ha dejado tanta maldad. Raíz de todos los males es el amor al dinero.

No me gusta perderme los noticieros y generalmente trato de ver mínimo 4 nacionales en diferentes canales; ya cable noticias también lo compraron y ahora hablan diferente. En Colombia privatizan la información y algunos toca pagarlos; el canal de las noticias en inglés CNN internacional nació libre, luego todo cambió, aquí era gratuito, ahora para escuchar en inglés tienes que pagar…Ya no se pueden ver algunas noticias en televisión mientras tenemos que trabajar. 

Es triste que al pueblo lo quieran engañar con dulces y drogas, desnutriendo a los que necesitan muertos y esclavizando a los que no se quieren morir igual, los engañan, los ponen a sembrar caña y demás para luego enterrarlos entre matorrales y desaparecer los huesos y la carne. El hombre malo quiere disfrutar solo del fruto que otros recogieron, de la fertilidad del suelo, de la lluvia temprana y la lluvia tardía que también cae en el desierto, lluvia que viene del Creador de un universo perfecto que hace ríos en el desierto y en la soledad, en la tierra que nacimos libres para comer todo lo que nos parezca bueno, cada uno escogiendo su camino, cada uno con derechos debajo del cielo. Libres hasta de equivocarnos y caminar por donde no deberíamos pasar.

El dueño del momento vende el fruto de la tierra ahora cada vez más caro, algunos se vuelven adictos a lo malo, se enferman para luego drogarlos. Distraen al pueblo mientras por 6, 12 o más años firman compromisos para seguir siendo los dueños y comerse todo lo bueno. Es triste que eso tenga que pasar, que la raíz del mal haya sido la causante de tanta maldad. 1 Timoteo 6:10

Todos anhelamos encontrar un acuerdo legal, un compromiso real con la paz de todos, para firmar la libertad de cada corazón y entender el camino mientras comemos, vivimos y morimos en este paraíso terrenal.

lunes, 3 de octubre de 2016

La ilusión de la Paz, entre el Sí y el No

Ayer no fui capaz de salir a votar; fue una decisión de última hora pues días antes estaba firme en mi derecho pero por un desacuerdo y una molestia en mi corazón esa firmeza se cayó. Seguro que la publicidad del Sí me mostró que la táctica del miedo funciona, y aunque ya tenía mi decisión, empecé a decirle a todos que votaran por el Sí, para acabar con una guerra que por más de medio siglo hizo tanto daño, tantos miles de colombianos y extranjeros secuestrados o muertos, tantas vidas, naturaleza y fauna destruida, pueblos, historias bonitas, casas, monumentos, niños perdidos, mutilados y huérfanos.

Yo quiero que se acabe la guerra. Lo imagino desde pequeña, cuando vivía frente a la Base aérea, cuando aviones del ejército con sonidos estruendosos pasaban tan cerca y pensaba que podrían ser bombarderos sobre mi cabeza. Siento con dolor en el alma lo que muchos en realidad han tenido que sufrir con esta tragedia. Cuando dicen que yo no viví la guerra vienen a mi esos recuerdos de lo que yo también he sufrido por ella, he llorado horas enteras solo imaginando la crueldad de los hombres con sus hermanos, sus abuelos, sus mujeres, sus niños. Crecí viendo películas que muestran la realidad de la violencia, siempre adicta a las noticias con ganas de saber más de las victimas, quién los adoptó, quién los ayudó, siempre con la impotencia de no saber qué hacer ni con quien contar.

Tristemente la guerra con las FARC no es la única que tiene Colombia, la guerra es más grande y existen otros grupos que también involucran a los que se muestran buenos, con su apariencia de valientes defensores de los derechos, cuando en realidad piensan sólo en ellos. Hay gente mala que se camufla entre los buenos, que logran vivir entre nosotros y de muchos colores y formas se inventan los pleitos. No quiero vivir en guerra, desde niña le he tenido miedo, yo también crecí viendo el noticiero, ya he vivido casi 40 años y hoy no quiero seguir viendo eso. No es eso lo que quiero.

Días antes iba a votar por el No porque veía dos o tres puntos injustos del acuerdo, pero tuve temor de la guerra, de pelear sólo por palabras mal escritas, sin embargo, con el ánimo de compartir con alguien más, escribí lo que pensaba de la letra y se inició la guerra... Lo que más temía. La mayoría que me discutían eran los del Sí, haciéndome sentir como una ignorante cuando se referían a mis comentarios; atacándome como si me faltara el intelecto que ellos Sí poseían, la mayoría lo hacía así, con una que otra excepción de los simpatizantes del Sí que me respondía de forma verdaderamente pacífica; yo agradecida por los corazones sinceros que durante la campaña me respondieron con la verdad muy decididos a confiar en la Paz, lograron que me motivara por el Sí.

No podía perder la oportunidad de votar para que el Sí cumpliera su fin principal y se firmara la Paz, para que se acabara el dolor de la guerra sin importar los acuerdos, pero desde el gobierno empezaron con su campaña del miedo, amenazando con una guerra urbana que nos destrozaría, con algunos videos aterradores de muerte y bombardeos. Esta vez No me dio miedo, la memoria me trajo recuerdos de dolores pasados, me molesté mucho y como ya parecía convencida de mi voto por el Sí, decidí seguir con la campaña y compartí el primer video diciendo que el Sí era la opción para que No nos mataran a todos, lo triste es que recibí la aprobación de algunos partidarios que aplaudían mi decisión, no aguanté hacer lo mismo y lo quité.

Pienso que hay algo que le puede servir a este país y es que la gente demuestre lo que realmente es, lo que tiene en el corazón, que no engañen a nadie con fachadas y mentiras para lograr sus propósitos egoístas. No fui capaz de votar ni por el Sí ni por el No, al atardecer del primero de octubre lo decidí. La mañana del 2 de octubre quise consultar mi cédula sólo por curiosidad, porque me contaron de algunos que aparecían muertos por problemas con la página de la Registraduría Nacional. En mi consulta no tuve resultados, entendí que algo tenía que renovar, que lo que ha de ser será y que pase lo que pase todo servirá para mejorar, para encontrar la verdad, conocer los corazones y ver el fruto del perdón, LA PAZ.

Que ganara el No sería una buena oportunidad para revelar corazones y efectivamente ganó, por muy pocos votos pero ganó. Entonces fue cuando conocí a mucha gente. Unos con insultos, humillaciones, malos tratos; otros con humildad, respeto y sensación de dolor. Ahora Timochenko insistiendo en el dialogo y la paz, otros que después de haber pedido debates ahora no quieren sentarse a conversar.

Dónde está el espíritu de la Paz? Creería yo que ese No ahora nos permitirá mejorar, conocer al que realmente busca la paz y que los acuerdos se piensen para ayudar al hambriento, al sediento, a los que sufren, a los que tienen temor, a las viudas y a los huérfanos, a los mutilados, a todos los dolidos por tanta maldad. La Paz no debe ser para manipular, dominar, premiar o pretender cambiar ideologías en la mente de la gente.

Ojalá existan mecanismos de participación con las tecnologías de la comunicación, con eso, participar puede ayudar para no perder más tiempo en este conflicto por la Paz. Es cuestión de ajustes, justicia y verdad, Seguro que el corazón bueno se conocerá y el amor verdadero reinará.

Sigo con la ilusión de vivir una Colombia en Paz. AMÉN.

miércoles, 31 de agosto de 2016

Cine y realidad, algo que contar.

Agosto fue un mes en el que pudimos disfrutar de importantes eventos culturales en la ciudad de Cali. Iniciando con la gran oportunidad de conocer al escritor, dramaturgo y guionista Doc Comparato, autor de textos fundamentales sobre el arte y la técnica de escribir para cine y televisión, un gran creativo del mundo audiovisual contemporáneo nacido en Brasil de quien seguimos aprendiendo y conociendo a través de sus valiosos escritos.

Un mes para disfrutar de festivales de cine como Intravenosa, Takeshima y hasta correr en una maratón de realización y exhibición llamada Imaginatón; escuchar a jóvenes y viejos escritores y guionistas que alguna vez fueron premiados y mencionados por sus obras, conocer de cerca la participación de grandes artistas proponentes que buscan comunicar y construir el mundo del cine de una manera diferente.

Los guionistas nos cuentan historias que debemos conocer para aprender a pensar y reflexionar acerca de otros universos desconocidos para el resto de la humanidad, nos muestran su capacidad de proponer algo más; sus investigaciones y resultados nos alientan a incursionar en nuevas propuestas y nuevos universos para re inventar juntos el arte del cine y crear una nueva realidad.

En Intravenosa conversamos con Victor Gaviria, el que hizo a Ramiro de Rodrigo D y convirtió a
Leidy en actriz como "La Vendedora de Rosas". Victor nos vino a contar lo que realmente pasaba en un mundo en el que sólo pudimos entrar gracias a su valor y deseo de convertir historias en películas que de otra forma tal vez no llegaríamos a conocer.

Este agosto pude conocer de cerca y de lejos el pensamiento de guionistas y productores de otras regiones de Colombia, caucanos, rolos, paisas, costeños, también de otros países como México, Argentina, Brasil y Perú, todos con una visión diferente, extraña, contemplativa y proponente. Encantada con muchos de sus trabajos llevados al cine y sorprendida con todas las formas de contar sus historias.

El cine nos permite conocer y observar algo más que nos ayuda a entender la vida de otros y a los que queremos comunicarnos, nos enseña a expresarnos a través de imágenes y textos sin tener el riesgo de que las cosas se ignoren, se olviden o se pierdan en el tiempo.

Que alguien quiera ver o leer esas historias, no se; a algunos no les gusta aprender o no quieren saber como piensan los demás, prefieren ignorar o guardar silencio acerca de la realidad, tal vez reflexionan sin más comentarios o mejor no dicen más y aprenden a callar.

Un tiempo para conocer, leer, experimentar y hasta concursar de la opinión de la gente, de los que ven y entienden. Conocer otras mentes, el por qué de lo que piensan, dicen y escriben, lo que producen y muestran; un tiempo para saber cómo están formando y re inventando el mundo bajo su conciencia y experiencia.

Que bueno es hacer cine, ver lo que se escribe y aprender a compartir las vivencias; cada quien observando y conociendo la verdad para comunicarla o re inventar la forma de mostrar el mundo y guiar a la humanidad por un camino diferente.

Aquí algunas imágenes que resumen la experiencia...















Fernando Galeano














Participantes Intravenosa






















Ivan Gaona








Victor Gaviria





Alejandro López - Takeshima
Takeshima

Maratón de realización y exhibición.