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martes, 23 de agosto de 2016

Aunque todo parezca perdido.

Mi camino se hizo largo y oscuro pero siempre estuve confiada en que llegaría a un lugar seguro. Hubo momentos en los que vi las condiciones del terreno muy peligrosas y tomé mis precauciones, me aleje de la negrura y aunque me costó un mayor esfuerzo tuve siempre la seguridad de no caer en el pantano. Fue muy largo el camino, me sentí muy sola y perdí la confianza en los que creí mis amigos, con dolor y angustia quise devolverme a buscar un destino diferente.

Cuando estuve a punto de perder las fuerzas, la esperanza y la duda quería hacerme caer, levanté mis ojos al cielo, clamé al Dios de mi vida confiada en que me sacaría de esa noche tan oscura. Dios me envolvió con su paz y me mantuvo viva, su protección y su guía siempre presentes en mi vida  me acompañan para seguir avanzando hasta encontrar la salida, hasta llegar al encuentro supremo, al destino marcado por su voluntad, al cumplimiento de su propósito conmigo, un sueño divino mas alto y mas grande que el mio.

Hoy es un gran día en el que puedo apreciar la grandeza y la belleza de la libertad. Ahora comprendo que la felicidad no depende de quién camina conmigo, entiendo que la gente puede fallar y darte la espalda en tus momentos de debilidad, que la soledad es una bella oportunidad de reconocer el verdadero amor, que mi confianza debe estar sólo en Dios, que hay un lugar mas alto y otra forma de vivir que esa que yo alguna vez escogí.

La presencia pura de Dios en mi vida, en mis pensamientos, en mi camino iluminado con su luz, en sus promesas de amor. En Dios encontré la seguridad de que todo lo que pasa es para mi bien, para el cumplimiento del gran sueño que Él tiene conmigo. La fidelidad de Dios no se acaba, no me abandona, Su amor es eterno y perfecto, nada de lo que haga lo cambiará. Aunque en un momento todo parezca perdido, su luz brillará, pase lo que pase tengo la confianza en que Dios tiene un plan y lo cumplirá.

"Esto traigo a mi corazón, por esto tengo esperanza: Que las misericordias del SEÑOR jamás terminan, pues nunca fallan sus bondades; son nuevas cada mañana; ¡grande es su fidelidad! El SEÑOR es mi porción -dice mi alma- por eso en Él espero. Bueno es el SEÑOR para los que en Él esperan, para el alma que le busca."  Lamentaciones  3:21-25

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