En esta ciudad están cortando los árboles en el sector donde camino por estos días. Pronto se hará una fiesta tradicional y ya es común que empiecen a podar y acabar con algunos que estorban a la organización en el cumplimiento de sus propósitos. Ruido de moto sierras, árboles partiéndose y perdiendo sus ramas, los pájaros y los insectos sin nido y todos los demás sin sombra, todo para que la fiesta se haga, se escuche y se sienta.
Generalmente la logistica de los eventos en esta ciudad no se fija que estamos en una zona caliente que necesita la sombra de los arboles para poder transitar. Deberían ser más inteligentes y razonables los gobernantes que actúan por favorecer los recursos de un sector mercantilista que en su afán de ganar no calcula la reacción ni lo perjudicial que pueden ser sus acciones para el resto de la humanidad, esa que no puede ir a la fiesta por cuestiones de edad, de enfermedad, de costumbres o simplemente de un gusto particular.
Algunas fiestas solo traen desorden general, los arboles y animales en la basura, los problemas e inconvenientes sociales, el bullicio, la congestión y el tráfico vehicular. ¿A quién le pidieron permiso estos mercaderes para hacer festivales encima de la gente? ¿por qué razón un espacio que por muchos años le sirvió a grandes y niños para practicar un deporte, en pocos días lo han convertido en asfalto con carpas para fiestas, bullicio, multitudes y comercio? Ya la fiesta se les volvió un negocio donde muchos no disfrutan del todo, donde hoy cobran por algo que por años fue gratuito y pasan por encima de los derechos de la gente que habita en los sectores cercanos y van armando la rumba desplazando a los demás para invadir el espacio natural.
Vemos frente a nuestros ojos como lastiman cruelmente la naturaleza y hoy, aunque suplicamos y gritamos por salvar una rama gigante que nada tenía que ver con la fiesta, la respuesta de uno de los trabajadores contratados por la organización fue hacer un gesto vulgar con su mano, burlarse y luego cortar la rama sin importar nada más. Ahí se puede ver la grosería de personas que trabajan para maltratar, dañar y matar la vida natural sin asomo alguno de respeto ni piedad.
Esa rama estaba viva y no le hacia daño a nadie, su único servicio fue durante años dar sombra a una terraza de un hogar cualquiera; una rama que pertenecía a una zona privada y cortaron sin calcular arriesgando un techo, arruinando un espacio fresco y natural; era una linda terraza con una rama especial donde los pajaritos siempre venían a cantar.
Por tomar fotos de lo sucedido tengo un pequeño retraso en mi salida hacia la universidad, además aquí el transporte masivo no cumple y no llega en el horario debido. Mientras espero hablo con un transeúnte bajo la sombra y la frescura de un árbol que tal vez en la noche ya no estará. Llamo a un policía del sector y hace caso omiso a mi necesidad y lo que quiero preguntar, me mira de lejos y aunque le insisto no se acerca para saber de qué le quiero hablar; soy ciudadana y con mis impuestos pago su sueldo y el tipo mira con indiferencia sin importarle lo que pueda pensar, creo que es mejor así, conozco muchos que se disfrazan con un uniforme y no cumplen su función, contrario a querer ayudar resultan hasta peligrosos y en esos casos es mejor no preguntar de más.
Solo espero que en las ciudades la gente sea conciente de lo que sucede, del grave daño que nos causan cuando cortan un árbol y el desastre que finalmente puede terminar con la fiesta en general. Es hora de despertar y los que debemos enfrentarnos al sol y al calentamiento de este lugar, defendamos la sombra de lo natural, reclamemos a los causantes del desastre ambiental para que esto no vuelva a pasar, que el dinero no controle a los gobernantes favoreciendo a particulares, que los medios de noticias informen y no le pongan precio a la verdad.
Están matando la vida de todos, destruyen sin piedad el hábitat de algunas especies para remplazarlos con lo plástico y artificial. Cierran los lugares públicos, las canchas, los parques y las calles para empezar a cobrar por una fiesta que antes era gratuita y popular, muchos se tienen que aguantar porque el ruido y el desorden lo trajeron hasta una zona residencial sin nuestro permiso y sin invitarnos a dialogar. Triste que se hagan las cosas tan mal, que los gobiernos y los dueños del negocio no sean capaces de actuar en beneficio de la comunidad pensando en su bienestar.
Hoy les pido reflexionar sobre lo que hacemos y lo que dejamos pasar sin preguntar, unámonos para defender la vida, la paz, los animales, el medio ambiente y el equilibrio social. Cuidemos bien los recursos que Dios creó nos entregó para no sufrir más allá y no tener que llorar. Nuestro planeta es una responsabilidad que hoy tenemos que saber administrar, piensa bien cómo vas a actuar y únete a defender a los que no pueden hablar.
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